viernes, 20 de octubre de 2017

No puede ser

…los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista (…) ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar.

                                                                                 Che

No puede ser que la prensa
impresa, establecida, oficial, oficialista
según la óptica o el gusto del que la califica
siga siendo esa magra repetición de lugares
comunes y aburridos  esa diaria o semanal oferta
para el silencioso empobrecimiento de la mente  la acción o el espíritu

No puede ser que la realidad
esa señora múltiple  infinita  diversa
siga siendo reducida por la fuerza
(por la fuerza de la rutina  la incapacidad o el oportuno silencio)
a ese paisaje sin elevaciones  desgarramientos o preguntas
(no se debiera olvidar que aquel sueño nació en unas montañas
se logró a través de los estremecimientos de la guerra
y llegó a preguntarse después si el camino del socialismo real
era real  verdadero o posible partiendo de las arbitrariedades
el egoismo o la cerrazón de casi todas las puertas)

No puede ser que una misma imagen fotográfica
acompañe la misma repetida noticia
en la primera página de los escasos diarios nacionales
y aún en la prensa subsidiaria en las provincias

No puede ser que se destierre  se anatematice o se sospeche
de cualquier palabra que no sea la palabra que aconsejan los manuales
que sobreviven en las mentes estrechas y que quienes la pronuncien  la difundan
la compartan  la ofrezcan  sean apartados mecánicamente del camino
(caballeros  recuerden que el camino es de todos o por lo menos de muchos y de muchas)

No puede ser que la pantalla hogareña
ventana al mundo  posibilidad de entender  si fuera posible 
el oscuro paisaje planetario o las sombras del modesto territorio que habitamos
sea esa caricatura de síntesis mediante la cual un acontecimiento de primera magnitud
pierde su riqueza en la voz de algún comentarista pedagógico  con esa cadencia
que se propone convertirnos en esos asalariados dóciles al pensamiento oficial
sobre los cuales nos advirtió aquel magnífico compañero en su momento

No es posible que el mismo narrador haga cada noche el mismo gesto
entone  durante décadas   la misma despedida cotidiana
válida hasta el inicio del aburrimiento de la noche siguiente

No puede ser

Pero es

Y mientras sea  seguiremos añorando los fulgores  las audacias  las victorias
y los reveses que nos hicieron  hace tiempo  por suerte  gentes

Gentes con aspiraciones de cambiar el mundo circundante
(el mundo pequeñito  familiar  isleño que nos rodea  pero también
el ancho planetario mundo lleno de desigualdes  injusticias y crudezas

Mientras sea
trataremos de seguir siguiendo


Víctor Casaus

19 de octubre de 2017 / 3 a.m. 

jueves, 19 de octubre de 2017

Los bombardeos ciclónicos y las 70 cooperativas de la construcción

Por Ricardo J. Machado.

“La casa es el 40 % de la felicidad de la familia.”
Del refranero eslavo.

CICLONES Y DESAMPARO SICOLÓGICO

Probablemente muchos cubanos consideren que la  proporción entre casa y  la felicidad humana es superior a la sugerida por el mencionado refrán. La cifras sobre el efecto de los ciclones  sobre las viviendas de los ciudadanos cubanos son impresionantes cuando se ven juntas, de un vistazo. Por solo mencionar las de los 200 meses transcurridos en el siglo XXI; nos han golpeado 13  ciclones –incluido Irma– de diferente intensidad, de los cuales  8 han sido de las categorías superiores de  4 y 5 según la conocida clasificación . (Granma , 9 de septiembre, 2017).

En su edición de 29 de septiembre de este año Granma publicó los datos relativos a este último huracán; se reportaron 158,554 viviendas afectadas, de ellas 14,657 con derrumbes totales. Si hacemos un cálculo conservador –seguramente existe una investigación con los datos reales– y suponemos de que cada uno de los 13 ciclones haya destruido 4,000 viviendas como promedio, la suma de lo que va de siglo alcanzaría la cifra de 52,000 casas  destruidas y un número equivalente de familias viviendo en albergues temporales.

Hay que mencionar aquí que existe un acumulado histórico del  fondo habitacional del país integrado por viviendas que tienen alto grado de vulnerabilidad –cerca del 40 % muestran condiciones de regulares a malas– , lo que debe incluirse en el cálculo de la demanda total, cuya cifra es altísima.

En lo que va de  siglo, como promedio, cada 11 meses y medio la geografía del país recibe latigazos de vientos que afectan entre una y cuatro provincias. El efecto más sensible –fallecidos aparte– es la perdida de la condición de habitabilidad –temporal o definitiva– de las viviendas de miles de cubanos. Una y otra vez la TV muestra escenas desgarradoras. Los efectos sicológicos de la perdida de la vivienda en los seres humanos han sido estudiados principalmente por los estrategas militares, fundamentalmente los de los países del norte, muchos de los cuales sostienen economías que no pueden vivir sin las guerras. Como dijo el papa Francisco “es una economía que mata“.

Una referencia histórica contemporánea muy conocida fue el bombardeo de los aliados durante la II Guerra Mundial, sobre la ciudad de Dresde, paradigma de la cultura alemana (por eso lo hicieron).

Después le tocó  el turno a Hiroshima y Nagasaki. A partir de la década de los 60  el gobierno de USA  se ensañó con bombardeos de saturación sobre las aldeas vietnamitas. Ahora junto con sus amigos israelitas disfrutan bombardeos sistemáticos sobre pueblos árabes, matando en solo minutos decenas de mujeres y niños, de un solo zarpazo. Después, con una descarada frialdad, dicen que fueron daños colaterales y hasta piden disculpas. El cinismo se ha instalado como parte del ADN de la cultura de la elite que pretende gobernar el mundo.

Según los sicólogos de la guerra, no hay nada que desmoralice y deprima más a un ser humano que contemplar su vivienda destruida. Lo que se busca con ello es debilitar los cimientos morales y quebrantar la resistencia de la población. El dolor la mata por dentro. Es como destruir la memoria de la familia y romper de un golpe parte de las relaciones con los seres queridos. Eso es lo mismo que hacen los ciclones; desde el punto de vista sicológico, no hay muchas diferencias con los bombardeos. Por eso este asunto ya merece una atención especial. Fidel  hizo esta comparación en cierta ocasión.

Es esencial identificar el punto crucial a partir del cual la nación disponga de una capacidad de construcción de viviendas superior  a la que tienen los ciclones para destruirlas. El problema tiene aristas éticas e ideológicas que no pueden ser soslayadas. No es conveniente para la sostenibilidad y equilibrio de nuestro sistema mantener un volumen tan grande de ciudadanos  en un estado de relativa indefensión desde el punto de vista moral.

El nivel de la respuesta cubana ante desastres naturales ha estado por encima de la totalidad de los países  del continente, incluyendo EU. Hemos creado en casi todo el país una cultura codificada sobre el tema. Los más rezagados eran los santiagueros, pero aprendieron la lección con el Sandy (25 de octubre de 2012), y ayudados  posteriormente por la presencia  física del presidente y varios ministros, que esperaron el Matthew junto con ellos –algunos   durmiendo en el suelo– ( 4 de octubre de 2016) .

Pero creo que en este asunto está lloviendo sobre mojado  y sobre ello el país debe construir una respuesta de mayor calibre. En la reconstrucción actual de viviendas se continúa con las tejas de zinc y fibrocemento. Los expertos aseguran que estas solo resisten hasta vientos de 100 kilómetros. Una  humilde depresión tropical. Hasta que vuelva el próximo ciclón que las hará volar  nuevamente. Esto debe ser considerado como una facilidad temporal, a la espera de una solución definitiva.

Hay que superar esta suerte de suplicio de Tántalo, según el cual la sociedad cubana construye viviendas por un lado y los ciclones se dedican a destruirlas por otro, como si ambos estuvieran emulando sobre la base de un plan anual, pero con diferente signo. No basta ya con una buena guía familiar para protección contra ciclones y el conjunto de medidas del gobierno para salvar vidas. Hay que aceptar el reto de la naturaleza a otro nivel. Los ciclones consideran  esta zona del Caribe  como su espacio natural de tránsito, y no  es posible quitarnos de su camino . Ellos llegaron primero.

A partir de los datos del último año –informe del ministro Cabrisas en la última Asamblea Nacional– el país tiene hoy una capacidad de construcción  de unas 24,000 viviendas anuales (de ellas 13,000 por esfuerzo propio y 9,700 por el Estado) Esta respuesta de mayor  envergadura que la nación tiene como expectativa, pasa primero por una ampliación significativa del potencial  constructivo del país  y en segundo lugar por la activación del comportamiento de las 70 cooperativas del sector de la construcción. El punto crucial mencionado arriba pudiera estar, por ejemplo, entre 40 y 50,000 viviendas. Habría que distribuirlas entre diferentes actores, entre ellos principalmente las cooperativas de la construcción.

¿QUE ESTÁ PASANDO CON LAS COOPERATIVAS Y COMO SE LLEVAN CON EL SOCIALISMO CUBANO?

Las relaciones entre  socialismo y cooperativas han sido difíciles y contradictorias, según muestra la historia en esta esfera. El Che alertó muy temprano sobre los peligros de las cooperativas en el  caso de la URRS. En su texto –redactado en los años 60– “Apuntes críticos a la Economía Política” (Editorial Ciencias Sociales 2012) señaló: “No hay una negación convincente de que las cooperativas no engendren capitalismo. Aunque tiene tendencias colectivas, es un colectivismo en contradicción frente al gran colectivismo“. El Che no disponía entonces de INTERNET, lo que le habría permitido comprobar los resultados positivos de las cooperativas en muchos países.

Recientemente se publicó en Cuba un  texto de los expertos estadounidenses R. Keeran y T. Kenny (Socialismo traicionado, tras el colapso de la Unión Soviética, Ed. Ciencias Sociales, La Habana 2012 ) En su investigación dedican bastante espacio a los problemas del cooperativismo en la URRS, en una parte del mismo señalan: “las cooperativas en la URRS fueron un disfraz para empresas privadas en manos de delincuentes.  Estas falsas cooperativas estaban infestadas por el mundo del hampa”.

Pero aquí  las cosas tampoco  andan muy bien, si juzgamos a partir de los criterios  expresados por el presidente en su discurso de clausura en la última sesión de la Asamblea Nacional: “Decidimos hacer las cooperativas, probamos con algunas e inmediatamente nos lanzamos a hacer decenas de cooperativas de la construcción. ¿Nadie ha analizado las consecuencias que esto trajo y los problemas que esto ha creado?“.

En marzo de 2017 la Contraloria General de la República  de ciudad de La Habana realizó una inspección de 24 Cooperativas no agropecuarias, algunas de la construcción. Los datos son preocupantes.  Menciono algunas de las tendencias que encontraron los auditores: falta de  precisión y vigilancia de las entidades estatales, que en muchos casos actúan como su cliente. A principios de este año una cooperativa presentó una factura a un grupo hotelero por 300,000 CUC. Cuando el presidente de la entidad los llamó para discutir el asunto, en pocos minutos ¡¡la redujeron a la tercera parte!!

 Los auditores fueron severos con los órganos estatales, según ellos; los ministerios  les aceptan presupuestos que no detallan transparentemente los conceptos que forman los precios. No existe una cultura cooperativista de socios y no se sienten dueños del patrimonio.  (¿Como va a existir esta cultura, si no recibieron ninguna preparación ni entrenamiento previo?. En República Dominicana –no Alemania– nadie puede crear una cooperativa si no recibe un certificado después de tres meses de capacitación. Estamos haciendo cooperativas sin formar cooperativistas).

Los auditores también detectaron deterioro de valores éticos y conductas individualistas que se oponen a los principios de responsabilidad, altruismo e interés que sustenta nuestro modelo. También encontraron violaciones de normas contables y de control interno.

Pero lo más grave, en nuestra opinión, es que comprobaron que existían “cooperativas” en las que el presidente actuaba como dueño y se repartían las utilidades entre un pequeño número de socios. Esto puede ser considerado ya como una lesión tumoral de alto riesgo. Desde el punto de vista general, el Presidente adelantó una explicación en  el citado discurso, definiendo como  causa ”el deseo de hacer cosas rápidas, sin una preparación correcta, en primer lugar de los que tienen  que aplicar medidas, y después criticamos a los que no debemos.”

Pero esto tiene además otras explicaciones. La editorial Caminos realizó, desde 2012, dos ediciones del excelente texto Cooperativas y socialismo. Una mirada desde Cuba, compilado por la economista Camila Piñeiro Harnecker, y que tiene con amplitud todo lo necesario para comprender la complejidad de esta forma de organización. Desde mediados de los 90 existe  una maestría en gestión cooperativa en la universidad de La Habana (patrocinada por FLACSO). Se han redactado decenas de tesis de maestría y doctorados sobre la temática. Los ejecutores de estos desajustes no consultaron ni estudiaron lo suficiente. Aquí la causa  principal está en el comportamiento apresurado de los funcionarios que han realizado estas incongruencias que han indignado al Presidente. En su falta de humildad y de conciencia acerca de la naturaleza del problema.

Esas decisiones competen  a la burocracia de alto nivel. No uso aquí el término con tono despectivo. Es un fenómeno necesario e inevitable en la sociedad moderna. Solo resta esperar que aprendan de esta experiencia, que controlen su ego, que pregunten a los que saben y que aspiren a adquirir la sabiduría que proviene de la percepción que tengan acerca de su papel  determinante en el futuro de la nación.

Ahora vamos a ver como se arregla este desaguisado. Muchos de estos “cooperativistas” están recibiendo ingresos entre 10 y 15 veces por encima del salario promedio. Por ejemplo, en el caso de las CNA de gastronomía, algunas de las “malitas“ reciben ingresos por 50 CUC diarios;  las mejorcitas reciben 170. Seguirán el camino que abrieron hace algún tiempo los sembradores de ajos y cebollas: primero dos o tres veces al año en Varadero, con familia incluida; después Cancún, hasta llegar –pasando por MIAMI– a Roma y Paris, como hacía la burguesía cubana del siglo XX. Pronto no podrán vivir sin ello, mientras decenas de miles de cubanos no tienen un lugar decente donde consolidar una familia.

 HAY QUE DETENER A ESTE MONSTRUO

Es necesario  crear un centro de desarrollo e investigación cooperativa donde se realicen los estudios necesarios, se imparta la capacitación correspondiente, y hacerla obligatoria por ley. Organizar cooperativas especializadas en construcción de viviendas sólidas, cosa que sabemos hacer, porque aprendimos con el movimiento de microbrigadas, integrando a los mismos damnificados.

 Buscar fórmulas de financiamiento, régimen especial de tributos y mecanismos creativos  para enfrentar este grave problema y ganarle la guerra a los ciclones. Pero ante todo someter a la mayor brevedad este estamento –no es una clase social– que se enriquece de manera desmedida, pensando solo en ellos mismos. No es que defienda el igualitarismo paralizante; que cada cual gane lo que se merezca. Pero en esto se han traspasado los límites.

Por otra parte, no se trata de buscar culpables, sino gente honesta y con valores altruistas que sin duda existen dentro de esa masa de cooperativistas de la construcción. La dirección de ese ministerio tiene conciencia del problema y creo que lo vieron venir, pero da la impresión de que no  están actuando con la celeridad necesaria ni comprenden la importancia decisiva de la capacitación y de la asesoría especializada.

Hemos estado creando un Frankenstein que, más temprano que tarde, terminará agarrándonos por el cuello. Hay que derribarlo lo más pronto posible y enderezar el movimiento cooperativista sobre firmes bases éticas, ideológicas y administrativas. Esto debe comenzar por la implementación de rigurosos programas de  formación, y para ello es necesario  tener el teléfono de los que saben. Hay que meterle cabeza a este asunto y releer de nuevo lo que dijo el Presidente en la reunión ampliada del Consejo de ministros del 28 de septiembre de 2011:

“Las cosas siempre salen bien cuando se piensan antes de hacerlas”.

lunes, 16 de octubre de 2017

Octubre de 1962. Cómo conocí por dentro una base soviética de cohetes

Por Edison Velázquez López.

En el año 1961 el Comandante Ernesto Guevara, como  Ministro de lndustrias, me había designado su Delegado en Oriente, provincia  que estaba directamente bajo el mando del Ministro de las FAR, el compañero Raul.  En abril  del  año  siguiente  el Che me  orientó   hacerme  cargo provisionalmente  de Ia Empresa del Niquel, con instalaciones en Nicaro, Moa  y Felton, y que en aquella época constituía  Ia única empresa del Ministerio cuya Dirección se encontraba en el interior del país. Para el nombramiento se tuvo en cuenta que había participado en Ia nacionalización de esas industrias y que como Delegado del Ministro las atendía y conocía. Esa es Ia razón por Ia que me encontraba en aquellos históricos momentos en una zona que me daría Ia oportunidad de vivir una curiosa experiencia.

Meses después, encontrándome  ya dirigiendo Ia Empresa, que tenia sus oficinas en Nicaro, una mañana mi secretaria me informó que un grupo de tres    señores rusos querían  verme, cosa que en  principio no  me sorprendió, pues  era natural  y corriente  que esto sucediera, dado que teníamos una asistencia técnica soviética permanente colaborando con el arranque de las instalaciones de Moa, así como en trabajos asociados en general con Ias problemáticas de las dos fábricas de  níquel.

AI recibirlos en mi oficina, me percaté de que no me eran conocidos y, tras los saludos de rigor, de inmediato pregunté en qué podía servirles, por lo que tomó Ia palabra quien notoriamente parecía ser el jefe y, utilizando a uno de sus  acompañantes como traductor, me dijo: "Camarada, tengo orientaciones de hablar  con usted, somos de una agrupación militar emplazada cerca de  aquí y confrontamos algunas dificultades en cuanto a Ia alimentación. Queremos solicitar su ayuda."  Rápidamente les respondí que estábamos a su entera  disposición y les solicité  conocer en  que podíamos ser de alguna ayuda para ellos, a lo cual muy concretamente contestó  que se trataba  del pan, que era lo único que les hacia falta. 
Analizamos entre las dos partes todas las posibilidades y acordamos que Ia ayuda consistiría en el suministro de tres sacos de pan con unas cincuenta flautas por saco, dos veces por semana. Todos los lunes y jueves, una persona seleccionada  entre mis compañeros de confianza, les  haría Ia entrega  del alimento en el Iugar sugerido por  ellos, el entronque  de Mayari-Festón. Hacia las 11 de Ia mañana de los días acordados, ellos Io recogerían, y para facilitar Ia coordinación les mostré el jeep de cuatro puertas que usábamos en Ia Dirección y que tenia  inscriptas las siglas J-2 en las puertas. En  Nicaro  existía  una panaderfa  vinculada  a nuestra industria  y  encargué el cumplimiento  estricto de Ia tarea al  compañero Ernesto  Mora,  quien después de haber sido un combatiente distinguido de Ia Huelga de Abril de 1958 en Ia localidad de Sagua Ia Grande, ocupaba por  aquellos  días el cargo de inversionista de  Ia  nueva  mina "Sol Líbano”, entonces en construcción.

Todo funcionó  sin dificultades y, transcurrido alrededor de un mes, mi secretaria nuevamente me informó que otra vez querían verme dos de los compañeros rusos que habían venido anteriormente y que no eran identificados  por el personal cubano como cooperantes nuestros. Se trataba del traductor de Ia ocasion anterior, esta vez acompañado por el político  de  Ia agrupacion. Venían con  Ia  misión de extenderme una invitación del Jefe del contingente militar para visitar sus instalaciones. Era aproximadamente un jueves. Rápidamente acordamos que el sábado en Ia mañana efectuaríamos Ia visita y que iría conmigo el Director  de Ia fábrica de Nicaro, compañero Luis Gálvez Taupier, quien anteriormente había sido Director de Ia Empresa del Cemento y se encontraba trabajando  allí como un refuerzo enviado por el Comandante Guevara, dado el ambicioso  plan de inversiones de Ia fabrica y Ia  lmportancia  estratégica  del niquel en aquellos días. Todo quedó  coordinado con Ia misma facilidad de entendimiento  práctico con que habíamos planificado Ia entrega del pan. lríamos sin chofer.

Consulte con Galvez y consideramos oportuno llevarles un presente,que consistió en tres botellas del coñac  español conocido como ''Tres Cepas”, que  provenían de un viejo remanente de licor heredado del protocolo de Ia casa de visitas.

Llegado el sábado salimos para cumplir con Ia invitación y al arribar al punto de encuentro acordado, allí nos  esperaban disciplinadamente los dos compañeros  soviéticos que  habían estado en Ia oficina. Con ellos tomamos rumbo a Ia carretera de Banes y después de un tramo abandonamos el asfalto, recorriendo una  zona virgen  y no  transitada. Luego  de un largo trecho de monte llegamos a una  especie de acantilado, con una impresionante  pared  casi vertical a Ia  costa, y un camino que bajaba hacia el mar, llevándonos  a una pequeña  e irregular explanada de diente de perro, una zona baja que no era visible desde ningún punto  exterior de observación. Cual no seria nuestra  sorpresa  al toparnos de pronto con  los enormes cohetes,  columpiándose en sus plataformas, con  un  camuflaje que sólo permitía identificarlos a  corta distancia. Allí  estaban, con sus dotaciones de soldados soviéticos al frente de cada plataforma. Fue algo inolvidable.  
Allí, con el diente perro como piso, tenían sus casas de campaña aquellos jóvenes.  Nuestros guías seguidamente nos condujeron al Estado Mayor de Ia unidad, que no era sino otra  tienda de lona donde nos esperaba su comandante, el Mayor Iván Minovich, en quien reconocimos el mismo rostro de quien nos había visitado en aquella primera ocasión en nuestra oficina. Nosotros no  salíamos  de la sorpresa, mientras  ellos, muy contentos y  sonrientes, disfrutaban de nuestra expresión de asombro y admiración.

De Ia breve explicación de Ia instalación que nos expusieron, quizas lo único que  entendí fue que ellos nos veían a diario, cada vez que despegábamos en nuestros  pequeños  aviones, un Cessna y un Morava bimotor,  para viajar Ia ruta Moa-Santiago de Cuba-Habana en tareas del Ministerio. Obviamente, no éramos el enemigo, pero nos impresiono saber que nos tenían en Ia mirilla, aunque no era de extrañar en un momento en que todo lo que se moviera en el aire podía ser una potencial agresión.

Ante  Ia perspectiva de sabernos vigilados  por nuestros aliados, Gálvez, tratando de romper el hielo por nuestra parte, les hizo entrega de las botellas de coñac que  llevábamos como presente. Presto y sin perder tiempo el político saco cuatro  vasos y como si  se tratara de un refresco, sirvió Ia primera botella dividiéndola en generosas porciones. Yo mire a Gálvez con preocupación. Tenia úlceras estomacales y llevaba varios días con una dieta  solo a base de malanga, pero conocía que Ia  costumbre rusa en el brindis exigía devolver el vaso vacío de un solo golpe.  El mayor Ivan hizo el primer brindis, en saludo a sus amigos visitantes, y los vasos fueron vaciados de un solo sorbo. Terminado el primer brindis, agradecí el gesto de confianza de invitarnos a visitar su base y  expresé que ello nos obligaba  a un   serio compromiso con esa muestra de confianza; valoré altamente su presencia  internacionalista, tras  lo  cual aproveché  para "meter Ia cuña" de que tenía úlceras  y que Ia bebida me estaba restringida. Esperaba  que los amigos soviéticos reconocieran aquel primer brindis,  por mí efectuado  a pesar ml enfermedad, como  un sacrificio  en aras  de  mostrar   mi gratitud y  camaradería con  ellos, pero  no  había terminado de hablar cuando  con una alegre y jocosa sonrisa que dejaba ver varias piezas de oro, el  político,  a quien si mal no recuerdo llamaban Vladimir, con gran seguridad  me  aseguró que  esa bebida  era Ia  mejor medicina  para  mi padecimiento. Por suerte, pensé en aquel momento, solo  trajimos  tres  botellas,  que  en  efecto, duraron  minutos. Ya en  el ultimo brindis Vladimir  sacó un enorme  envase de cristal, que contenía tomates  navegando en abundante  vinagre. Nos dijo que su esposa se los había  enviado  recientemente, y entonces vi Ia señal de no  tener  que beber  mas.  
Los temas  de  conversación, superada Ia sorpresa  inicial, versaban alrededor de las permanentes lluvias características de aquella época del año y las cartas de las  familias, que hablaban acerca de Ia vida cotidiana en Ia Unión Soviética, los hijos, el trabajo.  Mi tranquilidad duró minutos porque ante lo extenso y agradable de Ia  charla, Vladimir se ausentó  momentáneamente, regresando  con  una  cantimplora enorme. Plástica y  redonda, de un tipo que nunca antes había visto. Yo, que daba por terminada Ia odisea de los vasos boca abajo, vacíos de un solo sorbo, tendría  una  nueva  sorpresa. Vladimir  esgrimió  con genial destreza  Ia enorme  cantimplora y volvió a llenar los vasos de una bebida blanca. De reojo mire a Gálvez y murmuré  una palabra que resumía algo que venia temiendo desde hacia minutos y me preocupaba en aquel  momento mas que los cohetes que apuntaban a mi avioneta: Vodka.  Haciendo acopio de valor para no producir  un desaire a nuestros anfitriones, bebí un nuevo y demoledor trago de  aquel supuesto vodka y sentí que algo quemante bajaba por mi garganta. Dos lagrimas se desprendieron de mis ojos y, sin pedir permiso, tomé un tomate a modo de  naranja fresca para apagar el fuego de Ia boca.  Inferí, sin necesidad de mucho análisis, que estábamos bebiendo algo  parecido a lo que en Cuba llamamos popularmente "alcoholite". Ante lo que constituía ciertamente un suicidio,  miré  de nuevo a Gálvez, buscando no sé qué solución a aquel martirio, pero me di cuenta de que el lo disimulaba mejor que yo: no aparentaba sufrir el cambio y daba Ia  impresión de  que seguía tomando del ''Tres Cepas”, en lugar de aquel veneno. Ese martirio fue el costo que tuve que pagar por el privilegio de haber visitado Ia base de cohetes que, comprensiblemente, con el mundo al borde de un desastre nuclear, constituía un secreto de los mas reservados.

En las semanas  posteriores, estando ya  en conocimiento de Ia  existencia de esta instalación y con Ia extraña sensación de sentimos observados cada vez que viajábamos en nuestro pequeño avión, aunque guardando en silencio nuestro secreto y sin dar a entender nada al piloto, a partir de aquel acontecimiento tratábamos, desde Ia altura que alcanzaba nuestro aparato, de ver la  base soviética imposible, pues el Iugar formaba una especie de bolsón que penetraba dentro  del acantilado. Contando además con un magnifico camuflaje, ni desde el aire, ni desde el mar, era posible descubrir Ia instalación, a pesar de que en muchas  oportunidades  alcanzábamos alturas de regreso de 3000 pies y el  humo de Ia fábrica de Nicaro lo  divisábamos a casi30 millas de distancia.

Varias veces  comentamos con Gálvez Ia tremenda sorpresa y emoción que habiamos tenido el privilegio de experimentar juntos. Para los dos se trataba de algo unico e inolvidable. Sin embargo no imaginábamos que aqui no terminaba el camino de las sorpresas:  El 27 de octubre de 1962 aconteció el histórico derribo del avión espía U-2.

Yo había viajado a La Habana el  día 20 de octubre, citado a un despacho con el compañero Orlando Borrego,  que se encontraba en funciones de Ministro de lndustrias, por estar el Che movilizado en Pinar del Río al haber alcanzado Ia crisis su punto mas alto de ebullición.  Ante Ia amenaza inminente de bombardeo e invasion, Borrego me instruyo el día 22, el regreso inmediato a mis responsabilidades en Ia protección de las fábricas y Ia toma  de medidas emergentes  en su defensa. Conociendo   con mas precisión Ia gravedad de los acontecimientos y previendo Ia  movilización y movimientos militares existentes en un país en estado de guerra y plena disposición combativa, como era el nuestro en aquellos días, fue necesario que se me extendiera un salvoconducto, única forma de viajar de manera expedita en aquellas condiciones, dada Ia necesidad que tenia de llegar rápidamente a Nicaro.
En media  de  este clima  de tensión  comenzaron a llegar el dia 27 de octubre,  en  horas  de  Ia  tarde,  noticias  de  que  algunos  trabajadores avisaban  que  en  sus  zonas  de  trabajo   o  residencia  habían   caido fragmentos  de  algun cuerpo  extraño,  por  lo que  surgían comentarios acerca de si eran  de un avión. El día 28 por  Ia mañana, el Jefe de Ia Seguridad de Estado en  Ia región, cuyo Centro se encontraba en Mayarí, me llamó por teléfono para que a las 6 de Ia tarde fuera a encontrarme con él,  pidiéndome que llevara conmigo a un traductor de ruso que fuera de  entera confianza. Para esa misión Gálvez localizó a un  ingeniero hispano soviético de apellido Barredo, militante del PCUS y de absoluta lealtad hacia nosotros.

Puntualmente, como fue acordado,  a las 6 estuvimos en Mayarí, y de allí nos trasladamos con el Delegado de Ia Seguridad hasta un pequeño aeropuerto agrícola, que estaba en Ia salida de Mayarí para Cueto. Allí estaban depositados una cantidad de  fragmentos metálicos acopiados  en diferentes lugares de Ia  zona. Después de leer las inscripciones en idioma ruso que se conservaban en algunos fragmentos Barredo confirmo que se trataba de un cohete y hasta tenia impresa la fecha en que había desfilado en el acto  tradicional en Ia Plaza Roja de Moscú. Incluso recuerdo claramente como era también posible leer Ia fecha en que había sido recargado el misil. Aunque entonces se publicó que el  U-2 había sido derribado en Pinar del Río,  Gálvez y yo ya en aquel memento sospechamos que el cohete interceptor había sido lanzado en Ia base de nuestro amigo, el mayor Iván.

Aunque muchos aspectos de esta historia hoy se conocen en detalle, y al no existir ya los peligros de que alguna informacion pudiera ser de ayuda al agresivo enemigo de siempre, hemos considerado util dejar constancia de  esta experiencia que privilegiadamente nos tocó vivir  y conocer a Gálvez y a mi.

Han transcurrido cincuenta años de aquellos acontecimientos, tiempo en que siempre mantuvimos Ia duda acerca de quien orientaría al mayor Iván Minovich, Jefe de Ia base soviética de cohetes que contactamos en Nicaro, para Ia ayuda alimentaria que requerían.

Tratando  de hacer una reflexión realista y tomando en cuenta Ia poca claridad existente sobre quien dio Ia orden del derribo, en nuestro criterio caben tres posibilidades: Ia orientación  de contactarnos pudiera haber partido de Ia máxima autoridad del Ministerio  de lndustrias, o del Jefe militar  de Ia provincia, pero con mucha fuerza está anclada en nuestras mentes Ia posibilidad  real de que fuera una iniciativa personal del mayor Iván, acción que se correspondería con Ia seguridad, valentía política, confianza en sí mismo y  audacia personal que  caracterizó la decisión tomada por él,  en el derribo del  U-2, como ha quedado comprobado en las interpretaciones mas recientes de aquellos hechos históricos.

martes, 10 de octubre de 2017

Che, el antidogma

Por José Alejandro Rodríguez
A veces me pregunto si podremos ser como el Che, pioneros nuestros; si lo mantendrá vivo y palpitante la liturgia de desempolvarlo en frases y palabras altisonantes los días de sus conmemoraciones, aunque después los adultos hagamos lo que nos parezca y lo neguemos a cuentagotas con la desidia, la indolencia, el acomodamiento o la imposición.
Hoy, cuando se cumplen 50 años de su caída en La Higuera, las ofrendas y homenajes más recurrentes son al Guerrillero Heroico, al redentor de los preteridos y olvidados de siempre; como si ese irreductible no fuera el mismo en la guerra y la paz. Como si aquella pólvora justiciera no se perpetuara en su osadía de la redención humana desde el poder, en su voluntad espartana de construir un mundo y un hombre nuevos —todavía una aspiración— para honrar tanta sangre derramada.
Después del 1ro. de enero de 1959, y hasta la partida a otras tierras que reclamaban el concurso de sus modestos esfuerzos, el Comandante Ernesto Guevara de la Serna se ganó también los grados de líder más que de funcionario. De  mesías y adelantado de una Revolución que, en el concepto espartano del rosarino, debía estar en perpetua revolución para no necrosarse.
Che fue el antidogma a lo largo de una vida que siempre despreció las predestinaciones de la comodidad y la oportunidad en pos del hereje sacrificio. Por eso, con inteligencia y talento excelsos para convertirse en un gran médico, siguió a Fidel y se alistó en el Granma, proa definitivamente a la Revolución, Sierra Maestra, Columna 8… hasta las más difíciles e inéditas batallas después del triunfo de 1959.
Su lealtad a Fidel y a la Revolución como combatiente y estadista, cimentada en altas dosis de sacrificio y voluntad, en un ejemplo personal que ha hecho leyenda para siempre, nunca dejó de ser insurgente. Junto a un elevado compromiso en cada tarea encomendada, nos legó un modelo de exégeta de la calidad y la belleza en el socialismo, de propulsor y dialéctico centinela de la propia obra revolucionaria. Como cuadro «columna vertebral de la Revolución», era a la vez conciencia crítica, análisis profundo y amoroso de lo que se iba gestando.
Su coherencia entre palabra y vida, de la cual perviven tantas historias aleccionadoras, tenía que ver mucho con su concepción de la Revolución como un proceso formador, en el cual se trabaja duro por el bienestar y el mejoramiento, y a la vez se analiza desde la duda, el pensamiento creador e indagatorio, por incisivo y renovador que sea.
Che todavía nos alerta de que la incondicionalidad pasa por cabeza propia, el criterio personal, el debate y la polémica, el estudio e investigación previos, el diagnóstico científico como antídoto del súbito voluntarismo. Nos legó el alerta sabio y precoz como clave de la honestidad, no la complaciente anuencia ante los males, propia de simuladores y adulones que él aborrecía.
Entre sus herencias siguen gravitando sobre nuestros esfuerzos por perfeccionar el socialismo cubano —no siempre fructíferos—, el imperativo del control, el rigor y la disciplina, pero no sobre ucases e imposiciones, sino con el encantamiento de involucrar a todos desde las bases para que participen de veras y no solo cumplan órdenes. Él supo escuchar y palpar siempre bien abajo, como alimento insustituible para las tareas de dirección.
A diferencia de concepciones burocratizantes, tecnocráticas y elitistas alejadas del sentir de las masas, que al final dieron al traste con el socialismo real en las nevadas latitudes esteuropeas, Che nos sigue alertando, desde su praxis y su pensamiento teórico acerca de la transición socialista, de que esta nueva sociedad solo se puede construir con el hombre como centro. Desde él, con él y para él.
Y en ese enfoque humanista del proceso reflexionó con alto nivel conceptual acerca de las contradicciones y los dilemas de la nueva sociedad, en cuanto a lograr la confluencia y el equilibrio necesarios entre la vanguardia política, la masa participante y el individuo con sus particularidades, un tema aún álgido y controversial en el socialismo. (Léase El Socialismo y el hombre en Cuba).
Che predicó, en pensamiento y obra, que sin la acción consciente del ser humano no puede construirse la nueva sociedad. No hay mecanismo que valga por sí solo. La importancia que le dio al llamado factor subjetivo como fermento y garantía de los procesos transformadores, lo hizo rebelarse contra el determinismo imperante entonces en la URSS, el manualismo mecanicista y los dogmas que todo lo presuponían y absolutizaban de acuerdo con leyes históricas y las famosas contradicciones entre fuerzas productivas y relaciones de producción, obviando la capacidad humana de crecerse en su conciencia y rebeldía.
Solo un precoz visionario de las dinámicas sociales como él, podía haberse adelantado, en años fundacionales de la Revolución, a diagnosticar los males, y las deformaciones paralizantes que se acumulaban en el socialismo europeo, y que dieron al traste con esas sociedades, ya en un abismo entre el pueblo y la vanguardia y en un anquilosamiento económico, frente al viejo y taimado capitalismo, que siempre emerge por encima de sus crisis con fórmulas camaleónicas. Y esas son también alertas para la Revolución Cubana hoy.
Che trabajó en cuerpo y alma, en hechos y reflexiones hondas, para que Cuba alcanzara el camino de la redención social y humana, de la liberación total del individuo. Ese fue su combate inacabado, que aún espera aquí por la victoria definitiva. Por eso anda entre nosotros, ojo avizor ante cualquier acechanza o emboscada, premiando lo justo e inteligente, y censurando nuestros dislates. Che persiste.
Fuente:  http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2017-10-07/che-el-antidogma